Madrid, 5 de marzo de 2009.- El sector de la construcción, a pesar de lo que la gente piensa, no es el que más accidentes sufre en números totales, aunque sí porcentualmente. Si observamos las estadísticas,  aunque el número de accidentes está bajando en los últimos tiempos, en gran parte, desgraciadamente por el contexto económico que tenemos en estos momentos, hay que hacer un verdadero esfuerzo entre todos (agentes sociales, patronales, administración, etc.). Es necesario conseguir que los empresarios dejen de ver la prevención de riesgos laborales como un gasto y lo vean como una inversión, donde se demuestre numéricamente que la prevención es rentable, no sólo por los costes humanos asociados sino también por los económicos.

 

 

Sin duda, la formación en prevención, es la mejor arma para reducir la siniestralidad en el sector, ya que  a través de esta formación, conseguiremos crear una cultura preventiva que finalmente nos hará cambiar conciencias y comportamientos inseguros de los trabajadores. Es decir, tenemos que conseguir que los trabajadores aprendan la prevención y ello pasa inexorablemente por empezar desde la infancia. Igual que acuden policías a los colegios a enseñar seguridad vial, debemos conseguir lo mismo con la prevención de riesgos laborales.

 

En general, desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el sector ha avanzado mucho en materia preventiva, pero todavía queda mucho por hacer, sobre todo en pymes, donde el acceso a la prevención es más complicado. En este punto, las grandes constructoras (que están haciendo un gran trabajo) tienen un importante papel de cara a la sensibilización y concienciación de las contratas y subcontratas.

 

Desde mi punto de vista, los principales problemas que tiene el sector para reducir la siniestralidad son: largas jornadas de trabajo y trabajo a destajo, donde en ocasiones las medidas de seguridad sobran ya que ralentizan los trabajos, falta de formación en prevención, (punto que quedará solventado en enero del 2012 cuando la Tarjeta Profesional de la Construcción sea obligatoria) o subcontratación excesiva (paliada en parte por la ley de subcontratación), etc.

 

Otro tema importante y que me gustaría destacar es que España cuenta con una extensa y completa normativa en la materia que en muchos casos no se cumple. Por lo tanto, el problema no es de la normativa, sino de la falta de cumplimiento de la misma.

 

Como consecuencia de esta normativa, no debemos olvidar que en caso de incumplimiento, la empresa y el empresario tienen responsabilidad penal, civil y administrativa con sanciones que pueden superar los 600.000€.

 

Para los prevencionistas todavía queda mucho por hacer, porque no olvidemos que tenemos centenares de muertos al año en el sector, algo absolutamente inaceptable, para un país que pretende estar entre las economías más potentes del planeta.

 

Esta documentación corresponde a la campaña de información que el Instituto Madrileño de Formación (IMF) desarrolla de forma regular para divulgar opiniones e informaciones sobre estas disciplinas.

 

Para mayor información: www.imf-formacion.com

 

 

 

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